..........Recuerda Steiner cómo Nadia Boulanger, eminente maestra franco-americana de los mejores músicos contemporáneos, decía sentir que "(...) el profesor no es más que el humus del suelo, [pues] cuanto más enseña uno más se mantiene en contacto con la vida y sus resultados positivos, [y que] considerándolo todo, a veces me pregunto si el profesor no es el verdadero alumno y beneficiario". Es ésta una idea interesante, porque demuestra que, tomado el asunto por su lado bueno, se le puede dar la vuelta como a un calcetín y convertir ese riesgo de envejecimiento imparable en su contrario, que sería algo parecido al eterno rejuvenecimiento intelectual. Con ella estaría seguro de acuerdo el amigo Santi de Molina, para quien el buen profesor, una vez ha logrado que su alumno alcance el ritmo de crucero en su trabajo, debe retirarse a un segundo plano y empezar él mismo a aprender a través de la experiencia del otro...........